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Albert Espinosa o medicina cinematográfica

9 abril 2009

Positivismo a raudales. Éste es el sello que imprime a sus obras Albert Espinosa, poco conocido por ser ingeniero industrial pero mucho por sus tratamientos fotocine1cinematográficos, guiones y libros con dosis extra de ilusión y con los que hemos mejorado en salud -y conocimiento- acerca de lo que se cuece en un hospital. En concreto, son las ganas de vivir y el entusiasmo de lo que nos acabamos contagiándonos con su obra. Es el caso de Planta 4ª, Tu vida en 65 segundos –genial banda sonora, ¡me encantó!- y la de su última cinta, No me pides que te bese porque te besaré, protagonizada por Eloy Azorín, Teresa Hurtado de Ory y Pablo Rivero, Toni de Cuéntame cómo pasó, que esta pasada semana se ha lanzado en DVD.

Albert Espinosa luchó durante 10 años contra el cáncer. Cuatro de estas enfermedades le sobrevinieron entre los 14 a los 24 años, aunque no le impidieron pasar por la facultad y llegar a ser ingeniero industrial. Por el camino, se dejó un pulmón, una pierna y parte del hígado, pero eso tampoco ha sido obstáculo para plantarse en factorías de guiones y saltar al mundo de la dirección teatral. Incipiente director de cine, la primera de las películas de Espinosa ha sido No me pidas que te bese porque te besaré, segundo gran estreno del cine español en 2008.

“Todo el mundo tiene una ilusión. Un amigo mío soñaba con enrollarse con una tía que oliese a Nivea. Yo, con tocar la guitarra”. Con estas cartelpalabras del protagonista se abre paso el film. Se nos presenta un joven que cinco días antes de su boda se apunta a clase de guitarra, aunque el único curso disponible es bastante especial: sus compañeros son discapacitados psíquicos, y aunque las lecciones tendrían que instruirle en cómo sacar sin apuros los cuatro acordes básicos que todo guitarrista iniciado tiene a su alcance para impresionar, lo que aprende con ellos va más allá. Resulta haberse inscrito en una clase que le enseñará más sobre el optimismo y la autosuperación, muy en la onda de Albert Espinosa. Todo bien ligado con sentido del humor.

Dos detalles me llamaron la atención en el momento de visionarla en las salas de cine de Parquesur, en Leganés, al sur de la capital: se dejan oír algunas palabras en catalán durante la película, cosa que me chocó bastante y me supuso acordarme de mi tierra. Y la segunda, un grupo de chicas y chicos con síndrome de Down que habían esperado en la cola para comprar la entrada habían elegido esa película precisamente. No dejaron de aplaudir hasta que acabaron los créditos. Sólo por esas curas de alegría vale la pena acudir al cine de vez en cuando.

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